Busca la aprobación y el consejo de los demás, pues no confía en
su juicio, intuición, ni en sus decisiones y opiniones. Sus convicciones no son
firmes. Cambia fácilmente de opinión. Es indeciso.
Para reconocer la sabiduría
innata. Para los que dudan de sus capacidades, que no confían en su intuición,
que carecen de voluntad o que no tienen el coraje de sus convicciones. Se trata
de seguidores, a menudo rechazados por sus allegados durante la infancia y fácilmente
inducidos a error, que hacen muchas preguntas y que tienden a imitar a los que
les rodean.

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